CHARLAS DEL BICENTENARIO”

La creatividad en los juegos y juguetes infantiles desde la Independencia hasta hoy”

Profesor Manuel Añasco Arratia.

Introducción

El juego es una construcción cultural manifestada y realizada con elementos concretos y abstractos que persigue al ser humano desde su nacimiento, es por lo tanto una creación que socializa los comportamientos y de esta manera educa y forma. De este modo su importancia va mas allá de la entretención o el divertimento de los participantes, integra a una sociedad toda en sus diversos estamentos.

Chile desde sus inicios como colonia española recibió influencias en todos los ámbitos sociales, sus cercanías con los virreinatos del Perú y de la Plata hizo que esta tierra fuera absorbiendo grandes cantidades de informaciones culturales no oficiales que se mezclaron con las incipientes manifestaciones creadas por estas tierras.

Esto produjo un sincretismo cultural que enriqueció y aportó a la creación de una sociedad naciente que se organizó en base al dinamismo que la gente le da a los contenidos culturales.

Desde esa perspectiva los juegos contribuyeron a crear patrones de respeto, orden, solidaridad y unión para sentar las bases sociales funcionales al estado.

El período de la Independencia encuentra a Chile dolorido por las heridas de la confrontación con España, mas los habitantes criollos de la época trataron de que la normalidad fuese retomada a la brevedad, por lo tanto la ciudadanía retomó y mejoró algunas de las diversiones que la comunidad mantenía por la época, dentro de los más accequibles para el pueblo se pueden contar los juegos hípicos, corridas de toros, riñas de gallo, la pelota, el juego de los bolos, el volantín, la rayuela, el luche, juegos de envite y azar, etc.



A estos juegos se sumaban otros de origen diverso, como lo fueron la guerra de las ojotas, actividad que desarrollaban los niños con este calzado en desuso y que era apilado para su retiro en la Plaza de Armas de Santiago, competir en las acequias de riego para los sembrados y para las casas haciendo correr por sus aguas cáscaras, hojas o maderos para ver quién le ganaba a quien, también fue otra entretención preferida por los niños y que aun hasta hace unos años atrás era practicada en algunos lugares de la actual Área Metropolitana.

Es sorprendente ver que juegos como la rayuela y el volantín, sobrevivientes de aquella época hasta nuestros días, tienen similares limitantes a su práctica.

Para nuestros efectos de analizar los juegos y juguetes existen varias formas de acceder al tema, por ejemplo las clases populares de la época desarrollaban juegos en el que los elementos concretos no siempre estaban al alcance por su costo económico (caballos, naipes, pelota, etc.), en cambio la clase acomodada por sus influencias con viajeros de la época generalmente accedía en forma más temprana a los juegos que provenían de Europa o los virreinatos cercanos.

Haremos mención en este trabajo a los juegos que entre los niños estimulaban la creatividad y que por ende no estaban sujetos a reglamentos o normas rígidas.

La primera escuela pública gratuita en Santiago data de 1812 y su matrícula era de aproximadamente 300 alumnos y a ella concurrían los niños de las familias más distinguidas y los contenidos enseñados eran catecismo, lectura, escritura y las cuatro operaciones de “aritmética”. Esta escuela ocupaba los terrenos del edificio del antiguo Congreso Nacional, posteriormente el local en 1814 fue ocupado por el Batallón de Talaveras hasta después de la Batalla de Chacabuco.


Con el tiempo fue creada una escuela donde comenzaron a concurrir niños de los barrios más apartados a los cuales sólo se les entregaba la enseñanza y la tinta todo lo demás era aportado por los alumnos (pluma, papel y libros).

Esta realidad propiciaba los elementos creativos, que las carencias hacen surgir de la imaginación, para ocupar el tiempo libre de los niños utilizando todos los espacios y medios que les eran posible para recrearse, ya sea en los lugares públicos como también al interior de sus casas. Así también los juegos orales fueron objeto de entretención, proliferaron y se difundieron las adivinanzas con y sin rima, trabalenguas, cuentas, pegas, etc. Esta actividad se mantiene durante largos décadas en la memoria colectiva de nuestro país, incrementándose de este modo en forma inconsciente el saber popular tradicional.

Con la llegada del cine se recrearon muchas situaciones por los niños, de acuerdo con las escenas de la películas de moda, así se crearon algunos juegos como “los pistoleros”, para los cuales solo se requería fabricar rústicos revólveres y utilizar como escenarios para los juegos los lugares comunes de habitación, llegan también por esa época en forma masiva las primeras muñecas, elemento que sirvió para que las niñas tuvieran una entretención particular. En general no existen muchos registros gráficos o escritos de juegos y juguetes en esta parte de la historia de Chile

El desarrollo de los juegos tradicionales en nuestro país se mantiene por mucho tiempo en casi el mismo estado en el que se originaron, el aislamiento geográfico que mantuvo Chile hasta la década del ochenta permaneció casi invariable, sólo sufrió los cambios que el dinamismo cultural le otorga debido fundamentalmente a lo lento de los procesos sociales que encabezaban los gobiernos de turno.




Intentaremos para estos efectos clasificar algunos de los juegos más representativos de la época, algunos de los cuales aún mantienen una vigencia relativa en algunas zonas del país. El aislamiento interno de Chile tampoco permitía saber qué juegos eran los más preferidos de algunas ciudades o pueblos. No existen registros escritos de viajeros que nos relaten vivencias sobre el tema esto a pesar que se calcula que en aquella época el 60% de la población era rural.

En la literatura costumbrista de la época no existen menciones explicitas a los juegos infantiles, ni menos si hubiesen juguetes u otros artilugios para niños, pues si bien es cierto se tienen noticias del volantín, el trompo, el diábolo, estos fueron primeramente utilizados por los adultos y subsecuentemente por los infantes, ni pensar en juegos para las niñas, las muñecas no aparecen por lo menos en esa época en ningún libro mencionadas de tal forma que se infiere que los juegos de los adultos eran recogidos por los niños y recreaban las condiciones en las cuales los adultos las jugaban pues no las podían repetir en forma exacta ya que estos agregaban el alcohol, bailes, pendencias, y las apuestas en dinero u objetos de valor muchas veces prohibidos por las autoridades civiles y eclesiásticas.

En los tiempos actuales los juegos y juguetes han proliferado de manera sorprendente de los antiguos artilugios que se conocieron a los de reciente data. Hasta la época de los años 60 los juguetes de madera y caucho o goma eran los principales recursos o medios de entretención de los niños, a estos se les agregaron algunos juegos de calle tales como “Buenos días su Señoría”, ”Cuantos panes hay en el horno”, “Caballito de bronce”, “Corre corre la huaraca”, “Corre el anillo”, etc. Los cuales eran desarrollados en las calles o pasajes aledaños a las viviendas de los niños, era por lo tanto una actividad tremendamente social.

En la actualidad ni el barrio ni la escuela son generadores de juegos y/o juguetes que permanezcan y socialicen la actividad recreativa de los niños, ya que la globalización impuesta hace ya tres décadas los ha “mecanizado“ convirtiéndolos en un adiestramiento básico y elemental para el uso de modernas tecnologías, dejando poco espacio intelectual para la innovación y creatividad que antiguamente tenían y que permitían variantes locales y regionales de acuerdo a las necesidades, incrementando de este modo el patrimonio de la cultura tradicional, han proliferado de este modo merced de algunos juegos cibernéticos conductas en los patios de la escuela y salas de clases altamente agresivas y violentas. Los juguetes actuales sufren de la inmediatez de la moda, ya que rápidamente son reemplazados por una nueva novedad tecnológica que hace improbable que estos juegos permanezcan en el inconsciente cultural colectivo, base de la cultura tradicional.

En los barrios la cultura del juego compartido por las tardes luego de la escuela es una práctica extinta, cada niño puede maravillarse en su casa con las posibilidades que le da un computador y aun reconociendo las bondades de la tecnología, estamos en presencia de una sociedad promotora del individualismo en la que el individuo sólo se preocupa de sí mismo, por lo tanto reconocer en los juegos y juguetes conductas identitarias de una generación resulta difícil por la velocidad que proporciona la globalización de los mercados.

Esta situación de la falta de creatividad en los juegos y juguetes tiene un gran importancia en el desarrollo de las próximas generaciones, pues estas sólo estarán al servicio del modelo tecnológico, y afectará a la calidad de vida diaria del sujeto pues habrá perdido su capacidad intrínseca de jugar y divertirse, actividades complementarias de la vida que posibilitan el objetivo de todo ser humano “ser feliz”.








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