CHARLAS DEL BICENTENARIO”

Incorporación de lenguas originarias al habla chilena

Profesor Gilberto Sánchez


No voy a ocupar datashow, pero en su defecto les voy a contar donde pueden encontrar lo que voy a decir y con detalles.

En primer lugar, en un artículo que está en el Google, de mi autoría que se titula “La contribución léxica del mapudungun al español de Chile”. Ahora tienen que entrar con Gilberto Sánchez Cabezas y ahí lo encuentran, y algunos trabajos relacionados con el tema indígena.


En segundo lugar en otro trabajo titulado “El aporte de las lenguas indígenas al idioma español” que no está en el Google pero yo voy a dejar aquí una separata, de tal manera que si a alguien le interesa obtener una fotocopia, no tengo ningún inconveniente.


Desde luego que yo no podría de ninguna manera exponer aquí lo que contienen los artículos, puesto que son muchos los ejemplos por consiguiente voy a ir en este tema a lo fundamental y como se me ha dicho, al final de esta sesión me pueden hacer las preguntas que estimen convenientes.


Ahora comenzaré por lo que es de carácter más general:

Cuando llegaron los españoles a nuestro continente las poblaciones autóctonas hablaban aproximadamente unas mil quinientas lenguas y dialectos. En la actualidad sobreviven alrededor de 750, o sea, la mitad. Lenguas habladas por millones de personas por una parte y otras por grupos muy pequeños.


En comparación, el nuestro es un país poco multilingüe, en comparación porque por citar solamente algunos casos: en México se hablan todavía unas 60 lenguas indígenas. En Guatemala 21 lenguas de la familia Maya, se habla de familias o de troncos de lenguas. En Colombia, 65 lenguas indígenas. En el Perú por lo menos unas 50, aunque algunos piensan que son más. En Bolivia, 36 lenguas indígenas. En Paraguay 15. En Brasil, entre 160 y 180. Entonces son tantas que uno las puede comparar con un cielo estrellado.


En comparación, en Chile se han hablado solamente unas 10 lenguas indígenas americanas a las cuales hay que agregar el Pascuense o Rapa Nui que es una lengua polinésica.


Todavía hay en América Latina alrededor de 50 millones de personas indígenas. Ahora desde luego, en la América del Norte, también se han hablado y se hablan todavía, lenguas aborígenes, una bastante conocida es por ejemplo el Navajo, pero también hay muchas otras palabras conocidas por la marca de un vehículo ¿no? Y muchas otras que pertenecen más o menos a unas 10 familias.


Desde luego que cosa sabida, los que llegaron aquí a nuestro continente se encontraron con una realidad completamente distinta de las que ellos conocían en todo orden de cosas, y por eso la lengua española o castellana, como se la llamaba también, incorporó desde los inicios palabras de estas lenguas, pertenecientes a distintas familias.


Yo creo que las que voy a enumerar aquí les son familiares a ustedes, por ejemplo, palabras que provienen de lenguas de las Antillas de una familia que se llama Arahuaca son ají, canoa, carei, huracán, iguana, jaiba, maní, tuna. Entre otras, hay más.


Ahora desgraciadamente, esas lenguas que se hablaban en las Antillas, desaparecieron. La población no sobrevivió, pero las palabras han sobrevivido, y fueron difundidas por los españoles prácticamente por todo el continente de tal modo que ahora forman parte de la lengua común.


También palabras de una familia de lenguas que se llama Caribe, como cacique, caníbal, piragua, sabana, no es corriente en Chile pero si en otras partes de América la sabana es una llanura y son palabras también Caribe o el nombre de un pajarito más pequeño el colibrí, es también una palabra Caribe.


Ahora del Caribe a propósito proviene la palabra caníbal, porque esa gente adquirió la fama de que era antropófaga.


Luego palabras de la lengua Náhuatl, azteca, que esa si todavía sobrevive, tiene más de un millón de hablantes en México, como cacao, camote, coyote, cuate, galpón, hule, tiza, toca, tocallo y otras provienen de esa lengua.


A propósito la palabra cuate seguramente más de alguno de ustedes lo han visto en las películas de Cantinflas, quiere decir serpiente en primer lugar, pero también, hermano mellizo, y persona de confianza, amigo de confianza.


También Tupí Guaraní, una gran familia de lengua hablada en varios países. De ella provienen jacarandá, jaguar, que se ha empleado en Chile en época reciente, también mandioca, piraña, tucán, yacaré.


Ahora si entrara en el detalle, entonces quizás hasta que hora nos quedaríamos, porque la familia Tupí Guaraní tiene unos 40 representantes. En seguida la familia Arahuaca, más de cien. Es por eso que la suma es de todavía unas 750 lenguas y dialectos que han enriquecido a la lengua española y en verdad, la lengua no tenía otro remedio sino aceptar estas palabras, puesto que no era posible por ejemplo traducir los nombre de la flora y de la fauna.


Pero yo creo que me voy a referir más específicamente al caso de Chile. De estas 10 lenguas que se han hablado, la mayoría ya no están vigentes, entonces de norte a sur; el aymara, todavía hay gente que lo habla en la 1° y 2ª región, aunque la lengua no se encuentra en una buena situación en comparación con el aymara de Bolivia sobre todo y también del Perú.


El aymara tiene por lo menos en la actualidad un millón y medio de hablantes y constituye de por sí una familia de lenguas.


En seguida en la puerta del Norte, se habló una lengua denominada Chango. Desgraciadamente no ha quedado ningún vestigio, por consiguiente está extinguida.


En seguida el cunza atacameño, hablado en la zona de San Pedro de Atacama. También es una lengua que ya dejó de hablarse al parecer a comienzos del siglo XX. No hay hablantes. Sobrevive en la toponimia y en algún léxico que tiene poco más palabras que otros léxicos menores, entonces en ese caso sí que puede considerarse como extinguida.


En seguida en la cuarta región la lengua llamada Diaguita que también se conoce con el nombre de Kakán no quedó registrada por consiguiente no se sabe cómo era, qué relación tenía con otras lenguas. En comparación se conoce mucho mejor que otros aspectos culturales de los Diaguitas.

El quechua es una gran lengua que ha sido hablada desde el sur de Colombia, en Ecuador, en el Perú, en Bolivia, noroeste de Argentina y también en parte de Chile. Dicen que llegó hasta el Río Maipo un poco más al sur.


Pero el Quechua no logró echar raíces en Chile como en otros lugares. Los quechuas son todavía entre 7 y 9 millones, es decir un número considerable, una gran lengua y que sí ha aportado un léxico considerable, al que me voy a referir un poco más adelante.


Luego, a continuación, la lengua Mapuche, desde la 4ta región desde Coquimbo hasta la décima región, hasta la Isla de Chiloé. El idioma mapuche o como lo llaman ellos, mapudungun, es muy poco diferenciado dialectalmente, de tal manera que en el pasado y también en el presente, las personas que son de distintos lugares, se han podido entender.


Ahora en el extremo sur, se han hablado las lenguas que se llaman Fueidas: el Selknam u Ona ya extinguido, el Yagan o el Yamana, también extinguido porque queda una persona en este momento, pero entró en el mapuche y aparece documentada desde temprano y sus derivados.


El potazo y el potón referido a una persona que tiene glúteo más o menos abundante. También el verbo “trapicarse” o también “trapircarse”, que es como atragantarse es igualmente del mapuche y proviene de la palabra “trapi” que quiere decir ají. Entonces originalmente las personas se atragantaban con ají.


Estas voces mapuches son de uso más general. Hay otra desde luego. Yo no voy a tratarlas todas.


Otras son de uso más local más restringido, cierto, como por ejemplo en el sur la palabra “chaihue” que es un canasto hecho de funguillo. También la palabra “chaño” que es un sudadero de caballo igualmente mapuche.


El verbo “cholloncarse” o también “acholloncarse” estar en cuclillas, es igualmente mapuche.

Referido por ejemplo a la madera, el adjetivo “huellán” cuando está entre verde y seco. Y también la palabra “huila” escrita con “h”, ahora también con “g”, que significa: ropa andrajosa, entonces dicen, que alguien anda con huilas cuando anda con ropa andrajosa.


También un adjetivo, “mucre” es del sur que significa entre un sabor ácido y amargo. También el adjetivo “percán” cuando algo tiene moho.


También la “trola” de “troles” que quiere decir cáscara, puede ser de un vegetal, de un árbol, también la cáscara dura, del pan, que se denomina con ese nombre.


La mitología de Chiloé, está llena de nombres mapuches. El Trauco por ejemplo, es un personaje que se dedica a engatusar a las señoritas. El Caleuche, ese barco fantasma, que el nombre proviene de un verbo mapuche, transformarse en otra cosa, de tal modo que hay una cantidad importante de léxico corriente, que se emplea permanentemente. Una proporción en gran parte del país y otra en menor proporción territorial.


En seguida, el léxico de la fauna, desde luego que es mapuche, los nombres de los animales pertenecen a la lengua y al darme el propósito de traducirlos me he encontrado con errores y dificultades.


Por ejemplo, el chingue, en español una mofeta, o un zorrillo, lanza unos orines fetidísimos pero eso solamente en un caso extremo, el chingue no es agresivo. También el chercán, un pajarito. Bueno los moluscos, la cholga, el piure, nombres igualmente mapuches.


El choroy, el loro chileno, el coipo igualmente y también el Colo-Colo, del mapuche “col, col” que es un tipo de gato montés.


La tiuka también, el huemul, el loco, la loica, el proco, el quique que tiene fama de ser un animalito de mal genio, por consiguiente, cuando alguien se vuelve un quique, entendemos todos qué significa. También la tarka, el tiuque, el traro, el traile son nombres mapuches.


Si se trata de la flora también hay una buena cantidad. A propósito el diccionario de la Real Academia en su última edición contiene más de 100 nombres de la flora y más de 70 de la fauna.


En cuanto a la flora hay un buen número también por ejemplo: el pailahuén, el boldo, el boque -es un tipo de liana resistente-, la cachanlagua, que quiere decir originalmente remedio para el costado.


También el chekén, el coligue, el copihue, el culén, el hualle, la hualtata también el huinam, el lingue, el nitre – un árbol que no ha sido muy querido- la luma también, de una madera muy resistente. Nuestra policía tenía herramienta de trabajo de luma, no sé si todavía y de ahí en sentido figurado, el verbo lumear, reprender ¿no?, el lumazo.


También el maitén, el natri o natre, se dice que algo es más amargo que el natre. También el palqui, el peumo, el pullai, el quinchamalí, el ulmo, son todos nombres mapuches. Y esta lista no es exhaustiva porque hay muchísimos otros nombres todavía vigentes.


En seguida, la lengua está presente en gran parte del país en la toponimia. Desde Coquimbo al sur, más precisamente van desde el Choapa hasta la Isla de Chiloé. Bueno, actualmente ya no hay población indígena mapuche, pero los nombres dan testimonio de que en otra época hubo.


Desde luego aquí en Santiago, de las 52 comunas de la Región Metropolitana, cerca de la mitad tiene nombre mapuche. Y aquí en Santiago, son como 10.


Vitacura desde luego quiere decir “piedra grande” y según una crónica habría sido el nombre de un cacique. Ñuñoa también, Macul. En seguida Pudahuel, Renca, Huechuraba también. Quilicura.


A propósito, trabajos que se refieren a este tema suelen contener errores: Quilicura no quiere decir tres piedras, porque para ser tres piedras tendría que ser “Quilácura”. Quilicura significa más bien, “piedra inclinada”. En aquéllos tiempos había alguna piedra inclinada, de la cual ya no queda ningún vestigio.


Y si salimos de Santiago hacia el sur, desde luego Colchagua, lugar donde hay renacuajos. Enseguida Rancagua, donde hay ranca que es una planta, luego Rengo, quiere decir harina, parece que hay moliendas de trigo.


Tapihue lugar donde hay ají. Que los mapuches se dedicaban a cultivar ají y esa costumbre de comer ají a permanecido en el tiempo, o también Coínco, de “Cullempu” , agua con harina no es cierto.


Melipilla, cuatro pillán. El Pillán es un espíritu de un antepasado protector, entonces sobreviven los nombres y hacia el sur tanto o más.


Alguien me preguntó una vez “Y por qué se dice que se llama, penquista?” a los que son de esa zona. Eso viene de “peum” que es el nombre del Peumo. Ahora ya peumo lo han adaptado a los hábitos de pronunciación de esta otra lengua.


O más al sur Temuco, la terminación “co” siempre indica una corriente de agua. Puede ser un estero. Entonces el estero del Temu también nombre de un árbol.


Paillaco, agua tranquila. Llanquihue, lugar sumergido u oculto; como había selvas muy densas antes seguramente ese gran lago no se distinguía a simple vista.


Más al sur, desde luego Chiloé, Chilhué, donde hay un tipo de gaviota, valga la redundancia el Chilhué.


Pudeto donde hay un tipo de vegetal también, de moho, que la toponimia indígena está en gran parte del país.


Y desde luego los llamados gentilicios. Entonces de aquí en Santiago uno aquí se identifica como ñuñoíno o rancagüino o curicano, penquista ¿no? Y así sucesivamente. Temucano…Se han formado gentilicios en la lengua conforme ha pasado el tiempo.


Luego la llamado antroponimia, o sea, los nombres de personas. Bueno hay chilenos que no se consideran mapuches, porque está comprobado que algo más de un 80% de la población de Chile, tienen genes indígenas, y genes mapuches.


Los señores conquistadores llegaron generalmente solos a este último rincón del mundo y se hicieron amigos no sólo de las señoritas, sino hasta de varias, y de ahí resultaron los primeros chilenitos, de modo que, aunque no se consideren propiamente mapuche, por alguna u otra razón se llaman Caupolicán, Lautaro también, Tucapel, Leocán.


Y si se trata de damas: Millaray es también un nombre mapuche.


Si alguien cree que Fresia es nombre mapuche, no hay ninguna evidencia que indique esa procedencia, parece que eso es un invento de Ercilla.


Luego el léxico de la cultura mapuche, en buen número de términos, actualmente uno puede leer en la prensa que se reunieron los lonkos, pluralizados como en español. Kultrún, guillatún, machi, pillán. Incluso se oye la palabra ad-mapu que es el conjunto de normas tradicionales de la gente mapuche han regido su comportamiento.


También los ulmenes, pronunciados a nuestra manera debería ser en rigor úlmen. A veces yo he escuchado de personas que se consideran cultas, la especie de que estas palabras mapuches sólo serían de una forma más coloquial e incluso vulgar de nuestro español. En verdad las palabras mapuches están en el español considerado como culto en los textos de historia, en los textos de botánica, de zoología, en fin. Y actualmente en la prensa.


Ya dije que no podría yo en esta ocasión agotar este tema, muchas palabras han quedado en el tintero, pero ustedes si les interesa, las pueden averiguar. Ahora la pregunta no es fácil porque en más de un caso, ya están españolizadas, por consiguiente no es cierto, no se dan por los sonidos propios del mapuche. Se dice ulmén y no úlmen por ejemplo.


Luego la otra lengua que ha proporcionado léxico es el QUECHUA. En verdad como dije, el quechua no logró tener continuidad aquí como en Ecuador, en el Perú, en Bolivia. Pero de todas maneras está presente. Los españoles trajeron aquí al país una cantidad importante de léxico que nosotros seguimos usando.


Por ejemplo palabras como “china”, “guagua”, “huaina”, “taita”, ¿conocidos?

China” no tiene nada que ver con el país China, china es una palabra quechua que en primer lugar significaba cría femenina de animal. Y después pasó a ser usada para referirse a una mujer de baja condición social, y pasó a significar sirvienta también.


Tiene un significado peyorativo “china”, pero se da en la ambigüedad, como en otros casos, y en los campos las personas se refieren a una niña pequeña como la “chinita”; ¿y qué está haciendo la chinita?” En ese caso no es despectivo el término sino que es cariñoso.


Bueno “guagua” y los derivados: guagualón, guaguatero también.

Taita”. Quizás en los campos se oye más.


En cuanto a alimentación, el causeo, palabra quechua. El chupe también, el cocaví también, la provisión de viaje. La humita también, del quechua “mita”, igualmente el mote, el mote con huesillo es un híbrido, compuesto de quechua y de español. Ahora los estudiantes dicen que han “cachado el mote”; y también el mate es palabra quechua.


El mate significa una calabaza entonces en verdad el continente pasó a demandar el contenido. Y también con alguna semejanza designa la cabeza, entonces a alguien le duele el mate.


En seguida en cuanto a la flora y por supuesto la correspondiente fitonimia, palabras como achupallas, chirimoya, molle, paico, palta, lúcuma, son todas palabras quechuas. Ahora a propósito de chirimoya se ha creado un masculino el chirimoyo. No sé realmente cuál será la asociación semántica.


Ahora la fauna contiene también muchos nombres: el cóndor, el guanaco, la llama, la vicuña, la vizcacha, el puma etc., etc. También son quechuas.


En cuanto a la agricultura la chacra, palabra quechua. Ahora cuando algo es desordenado los jóvenes que conozco dice que es una chacra, no me queda bien claro porqué, porque la chacra implica harto orden y no desorden.


El choclo también y de ahí el choclón, la agrupación de personas como están agrupados los granos del choclo y el choclero que es un diente especializado en procesar choclo. Han escuchado que a alguien le faltan los chocleros?


En seguida también la palabra huano, es quechua, pero ojo que no forma parte del nombre Talcahuano, no sé por qué razón se deformó el nombre mapuche “Tralcahuenu”, “huenu” o sea cielo que truena y resultó Talcahuano que no tiene sentido.


Bueno, otras voces como por ejemplo “caracha” es conocida y de ahí “carachento” y la “chasca” que es un cabrito enredado y de ahí “chascón”. También el “concho”, la “burra”, la “es” en español y al último hijo le llaman “el conchito” ¿no?, entonces es una palabra quechua. Cuando ya se digan las palabras, nadie tiene idea de que es una palabra indígena.


También la “coronta” del choclo, el “pucho” que quiere decir una sobra. El pucho de un cigarrillo. Ahora no conozco cómo se ha llegado a la expresión que “alguien se bota a pucho”. Y también la “yapa”, y no sé cuantas otras palabras provienen del quechua.


También topónimos, nombres de lugares sobre todo de la Cuarta Región al norte como Cachillullo, Cochiguaz, Condoriaco, que viene del quechua “kulturyacu” o sea la aguada del cóndor, o sea, donde va a tomar agua.


Como híbridos ya, no sé en cuantas partes: Totoral: la palabra “totora”, es palabra quechua entonces con “al” un conjunto de totoras. Dichañar: nombre de una planta. Chañarcillo ¿no? Y muchos otros que son del quechua.


Ahora, contribución de otras lenguas, bueno en cuanto a la toponimia nombres como Colchane, Cotacotani, Parinacota, Visviri son nombres aymaras.


Las lenguas se presentan solas. Si se trata de una palabra como Cotacotani, está diciendo “yo soy aymara”. Y si es Colchagua, está diciendo “yo soy mapuche”.


En seguida, toponimia cunza: Caspana, Toconce, nombres de difícil explicación porque la lengua no quedó documentada.


Bueno, la lengua nos ha incorporado todos estos términos, proporciona una evidencia de que nosotros en general, no solamente somos genéticamente mestizos, sino culturalmente mestizos.


Entonces algún compatriota puede sentirse muy bien fuera del país, pero comienza a echar de menos el charquicán. El charquicán es una comida típicamente indígena, porque tiene la papa, palabra quechua, porque tiene charqui, palabra quechua también. Puede llevar porotos también, zapallo, choclo. Como que son más los ingredientes con nombre quechua.


Ahora, la terminación “can” es una terminación mapuche. Entonces el nombre es híbrido.

O bien, el compatriota echa de menos el mate. Palabra quechua también, o puede echar de menos los chunchules, palabra quechua. Y suma y sigue.


Ahora si es del sur puede que eche de menos los catutos que hacen los mapuches. Entonces puede decir “qué ganas de comer catuto o de tomar mate o de servirme mote con huesillos”. Por la boca muere el pez!


Entonces, como se expresa por su lenguaje, está mostrando lo que en verdad en el fondo es. E incluso aunque no quisiera ser.


Ahora hay más influencia de las lenguas indígenas sin duda, este tono menor con el que los chilenos hablamos en comparación con nuestros hermanos ríoplatenses que tienen otro tono de voz.


Y en seguida los diminutivos, aunque también se da en otros casos, entonces: el tecito con un pancito que tenga mantequillita etc. etc. Porque esa manera de expresarse es bien corriente en las personas indígenas: mapuches, quechuas, sólo que se expresa de otra manera en esta otra lengua, se dice morfológicamente, o sea, con terminaciones de diminutivo, en otras lenguas puede ser con el cambio interno de los sonidos.


Y cuando uno conoce, inmediatamente se da cuenta y pone atención al tono de voz. Cuando las señoras mapuche están reunidas entonces uno escucha eso, una percepción, un modo de hablar muy suavecito, pero de esa manera están expresando lo que los hablantes de esta otra lengua expresamos de otro modo, pero al cabo como cualquier lengua, los seres humanos se expresan no solamente, es decir su mundo interior y también el exterior.


Por consiguiente cuando más apta, más desarrollada sea la forma de lenguaje que uno posee, mayor es la posibilidad no es cierto, de expresar lo interno y lo externo. Si tuviéramos solamente una palabra, sería una pura virtualidad. Uno querría expresar quién sabe cuántas cosas pero en definitiva no expresaría nada con precisión.


PREGUNTAS

  1. Profesor, qué le dice el nombre de Chile?

En verdad yo en el siglo y medio en que he ejercido la docencia, he estado acostumbrado más circular. El nombre de Chile dijo? De dónde proviene. Mire, no hay certeza, hay dos hipótesis:

Una que podría ser del adjetivo quechua “chili”, que quiere decir frío. Ahora en quechua, la “r” puede transformarse en “l” por eso de Rimac, el que habla, Lima, y en Arequipa hay un río que se llama así también.

La otra hipótesis que está documentada en la crónica del Padre Rosales, es que provendría de un pajarito llamado “trile” o “trilli”, semejante al tordo el pajarito, con unas manchas amarillas creo en las alas. Entonces de ahí provendría el nombre de Chile.

Pero son dos hipótesis. Ahora nuestro Chile, no tiene nada que ver con el chile de los mexicanos que es el nombre del ají que en ese caso viene de la teja “chili” que quiere decir rojo. Ahora a propósito, más de un país latinoamericano, tiene nombre indígena.

México, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú, Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil. Y más al norte, más de un estado norteamericano o provincia de Canadá, tiene también nombre indígena. Ahora en el caso de América del Norte, palabras indígenas han sido adoptadas por el inglés, y algunas de más al sur también, como “tomate”.

Tomate” es palabra azteca o bien, “huracán”, “huracane” en inglés que es una palabra Arahuaca. Entonces están presentes y todavía viviendo, lenguas que han desaparecido, porque en América el Norte la población indígena disminuyó notablemente, de modo que por ejemplo los navajos, que sería unos ciento veinte mil en comparación con los millones de guatemaltecos indígenas, bueno se habla de más de un millón de personas, o los que hablan quechua o aymara.

El único país que sí tiene un nombre indígena, es Uruguay, pero que no tiene ningúna lengua propia, pero en el Paraguay si, y de hecho un 90% de la población en Paraguay es bilingüe en distinto grado, y ya dije el nombre es indígena.

En algunos casos se sabe, en otros no. Y Brasil por el árbol ese que produce una madera llamada más o menos así. En ese caso son nombres tupí-guaraní. Y el portugués de Brasil le da préstamo no?. De tupí. Los nombres de lugares en Brasil igualmente. De modo que lo indígena está en todas partes presentes. En unas más en otras menos. Si alguien pretendiera hacer una cirugía para quitar lo indígena, imposible.

  1. Profesor y hay vestigios de los indios Charrúas de Uruguay que ya no existen pero, hay vestigios de la lengua charrúa?

No, no hay porque en comparación eran menos, pero no ha quedado una gramática del Charrúa como si quedó más de una del guaraní paraguayo que tiene una situación muy especial. Todo lo que dejaron ahí los jesuitas en el Paraguay, entonces hay lenguas que desaparecieron sin quedar documentadas.

  1. Perdón, ¿Qué pasa con los diaguitas? porque hasta hace mucho tiempo atrás se planteaba que hablaban un idioma llamado Kakán, pero hay una investigación, me parece, que niega la existencia de esta lengua, como permanencia.

No se sabe nada. Haber, una persona hizo conmigo una tesis de Magister de la Universidad de Chile, sobre toponimia de esa región y del Valle de Elqui, entonces llegó a la conclusión de que, si bien recuerdo, un 1.8% de los nombres como el mismo nombre Elqui o Limarí, podría ser diaguita.

Pero la mayor parte de los nombres era por una parte mapuche y por otra quechua. Entonces de esa lengua no se sabe nada. Porque mal que mal, del cunza o atacameño, quedó un vocabulario, ese del presbítero Emilio Vaisse que es el más confiable, pero son algo más de mil palabras.

Entonces a qué familia pertenecía? Serían aglutinantes? Es decir, lenguas que forman palabras largas que equivalen a oraciones como el mapuche, el quechua y el aymara.

  1. Profesor una pregunta ¿Por qué en lugares tan distantes como México o Cuba, se ocupa el término “china” para designar a la mujer? Por ejemplo: la china poblana de México, o la chinita que aparece en las Habaneras de Cuba.

Bueno, Haber, no he investigado de ese caso, pero se ha dado difusión en uno u otro sentido. En el pasado en menor proporción.

Difusión, es decir, una palabra que se usaba en un lugar, fue llevada a otro y a veces lejos, actualmente por ejemplo, el término “pololo” y “pololear” ya no es exclusivo de Chile. Entonces es conocido también en otros países, en los más cercanos en primer lugar.

O una palabra como “menso”, ha llegado a Chile con las teleseries o el Chapulín, Chapulín que es una palabra azteca que significa saltamontes o como hemos dicho en Chile y de manera inexacta, langosta.

Escuincle” también. Ha llegado a Chile, quizás no es tan conocida como menso o como chapulín, con la Chilindrina. Chilindrina en todo caso no es indígena sino que es palabra parece que española y que quiere decir, cosa de poco valor.

Entonces se está produciendo mayor difusión. Ahora los españoles, difundieron ya desde el comienzo las palabras como “ají”, tendríamos que decir “trapí” pero si “trapicarse”, “me trapiqué”, pero decimos ají. O no decimos guante, sino canoa, esa es una palabra arahuaca, las difundieron, las desparramaron por América.

Ahora muchas quedaron reducidas a un ámbito local, entonces cualquiera que viaje por países latinoamericanos va a escuchar palabras que no entiende, pero sí hay una cosa notable, hasta se podía decir maravillosa que compartimos una lengua desde Estados Unidos hasta la Tierra del Fuego.

Entonces si en México uno escucha la palabra “elote” y pregunta: “¿qué quiere decir?” Esa persona entiende “¿qué quiere decir?” aunque no sea con el mismo acento, con la misma entonación.

Ah! Nosotros decimos choclo” El choclo es el elote, o bien, en vez de decir palta, cómo decimos nosotros que es palabra quechua? Aguacate, entonces más o menos es la misma cosa con otro nombre.

Ahora sí claro, con los significados que son negativos uno tiene que tener cuidado. Alguien puede decir espontáneamente: “oh en una parte de mi país, se cultivan las papayas” no es cierto, pero en América Central, tiene un significado sexual y otras palabras también. Bueno, el que es del país, disculpa al extranjero.

Lamento eso sí que al hecho de compartir esta lengua no se le haya sacado mucho provecho, porque otros países que son multilingües sí que tienen problemas enormes para poder educar a su población.

Muchas gracias!







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