CHARLAS DEL BICENTENARIO”


Chiloé del centenario y Chiloé del bicentenario”

Profesor Hiranio Chávez

Muchas gracias. Gracias por la presentación y gracias por la invitación, sobre todo de la Biblioteca de Santiago porque abre un espacio importante para el mundo de la cultura popular y tradicional.

Quiero partir con un texto, un libro que es un testimonio tremendamente importante de la cultura de Chiloé, escrito por Francisco Javier Cavada en el año 1914 del cual se publicaron 100 ejemplares. Y este libro lo encontré yo en un librero viejo hace mucho, y afortunadamente lo conservo como un tesoro importante dentro del conocimiento.

Es un soporte importante para el conocimiento de la cultura tradicional. Y voy a leer una parte del texto de la página 35 de este libro de Francisco Cavada que se llama “Chiloé y los chilotes”. Dice:

Finalmente el 14 de Enero de 1826 se dieron las memorables Batallas de Bellavista y Pudeto que concluyeron con la dominación española en Chiloé.

Al día siguiente, Quintanilla ha enviado a Freire proposisores de arreglo.

El 19 se ha rectificado el tratado de paz, el 22 se juraba solemnemente la Independencia del Archipiélago y el 31 del mismo mes y año, Chiloé por decreto supremo, era incorporado a la República como una de las provincias de su territorio.”

Estamos hablando del 1826, a Chiloé aún le falta bastante para su centenario eh, para su bicentenario. Para ser parte de este bicentenario.

Sin embargo quise leer este texto y esta parte, y traerlo a la presencia porque justamente este documento ha sido la base de muchos investigadores en el mundo de la cultura tradicional y popular.

Y ustedes entenderán que yo no uso la palabra folklore. Justamente porque esa palabra creada por William John Thompson en 1846 y que significa cultura, saber popular, corresponde a un pensamiento del siglo XIX y a una mirada de la sociedad del siglo XIX con respecto a las culturas populares.

Esa misma mirada ha trascendido en el tiempo, y hasta el siglo XXI aún tenemos la misma concepción del siglo XIX en relación a la cultura oficial. Eso significa entonces de que siempre se le ve como lo popular como algo absolutamente peyorativo, de menor calidad y que hace el bajo pueblo, “bajo pueblo”.

Esa lectura de lo que nosotros consideramos como una mirada antigua, pasada de moda, pasada en el tiempo, no nos hace una buena relación con nuestra cultura popular. Y esa relación que es la que planteamos hoy día, se refiere a una concepción que es absolutamente más horizontal con el conocimiento de la tradición.

La mirada del folklore del siglo XIX, es una mirada absolutamente vertical, en que la proposición es una relación de sujeto-objeto en relación a los bienes culturales. La relación hoy día, es una relación de sujeto a sujeto, y que es absolutamente holística, humanista y que permite entonces, tener una relación con el otro, y una tolerancia con respecto a las culturas distintas de una manera mucho más democrática por decirlo de alguna manera.

Por esa razón es que lo primero que planteo es en relación al concepto de folklore. Cómo se ha usado durante el siglo XIX, durante el siglo XX y cómo ha llegado hasta el siglo XXI pensando que la cultura tradicional es algo de menor calidad en relación a la oficial o a la académica.

En lo académico hay opuestos que se plantean oficialmente en que lo culto, y como oponente de lo popular es absolutamente vertical. Lo tradicional con respecto a lo docto, la misma situación. Y nos habla, en este caso, de una cultura que es de hegemonía.

Lo que plantea un destacado sociólogo argentino, que es Néstor García Canclini. La hegemonía que corresponde al poder y lo subalterno que corresponde a la tradición.

Desde esa perspectiva, es que nuestra mirada con respecto a la cultura tiene una dimensión totalmente distinta, y que permite conocerlo desde una relación de sujeto a sujeto.

Este Chiloé del centenario, este Chiloé del centenario que se consolida a fines del siglo XVIII como los chilotes específicamente, un pueblo mestizo primero criollo, mestizo y que finalmente se expande por todo el archipiélago y hacia las provincias del norte de esa región y pasando hacia Magallanes, donde en el siglo XXI tenemos pueblos chilotes y la cultura tradicional de ese pueblo, diseminada desde Argentina, todo el territorio de Magallanes de Aysén, Chiloé y desde Valdivia hacia el sur.

El crecimiento que ellos han tenido desde el punto de vista de la colocación de su impronta cultural, ha sido enorme. Realmente impresionante. Y eso se debe a que fundamentalmente un pueblo que recogió conocimiento, entre otros, de los jesuitas, los que fueron expulsados en el año 1767 y durante 130 años los jesuitas lograron dejar un conocimiento en lo musical, una relación de una organización importante que le permitió mantener una ideología, una religión y una homogeneidad desde el punto de vista de las relaciones sociales, importante dentro del pueblo chilote.

Fue tan importante ese conocimiento, que permitió que ellos pudiesen desarrollar la música de una forma impresionante, desde el punto de vista de las músicas religiosas, las organizaciones llamadas Cabildos, que eran parte de la religiosidad musical.
El Cabildo como organización que permitió mantener esta fe colocada por los españoles.

En esta música del tiempo, aparecen los famosos Pasacalles que hasta el día de hoy son importantes testimonios de un pasado que se mantiene reciente.

Estos pasacalles que acompañaban a las imágenes religiosas que dejaron los jesuitas en primer lugar y estas iglesias maravillosas, estas esculturas creadas por el pueblo de Chiloé, se han mantenido vigentes hasta el día de hoy. Esas músicas nos hablan justamente de este pasado y de esta organización social.

Esta música acompañada de acordeón de botones a fines del siglo XIX, violines, guitarras, flautas y tambores, hasta el día de hoy nos hablan justamente de ese Chiloé religioso.

De la misma manera que en este bicentenario nosotros recordamos las maravillosas construcciones de las Iglesias, que hasta el día de hoy nos maravillan ¿no? Nos dan esa sensación de una mirada hacia el futuro de parte de este pueblo tan fantástico que es el de Chiloé.

Dentro de esa presencia del mundo español hay una fuerte relación con lo social. Y en lo social aparece una serie de danzas y organizaciones que tiene que ver con la festividad y la entretención.

Estas danzas del primer período de influencia del pueblo chilote, corresponden a la presencia hispana tal como la seguidilla, el fandango, las cuadrillas, el abuelito que es una de las danzas que aparecen desde Lima, jotas, en fin. Una cantidad enorme de bailes que aparecieron y desaparecieron a mediados del siglo XX.

Ya Cavada mencionaba estas danzas a principios del siglo XX, en la década de 1814 y nos hablaba de unas danzas que habían sido extintas, que habían desaparecido.

Sin embargo en la búsqueda de ellas, muchos de los investigadores y recolectores de la época de los 60’s encontraron vestigios que permitieron reconstruir algunas, y otras recolectarlas completas, que nos hablan de esa manifestación tan importante que es la danza.

En ese período dentro de las danzas de origen hispano, el fandango, el chocolate y la seguidilla, entregan una especie de impronta que nos permite a nosotros recordar ese pasado ancestral.

Y en el campo, los trabajos agrícolas, aparece un canto que es realmente maravilloso que se mantiene o se mantuvo presente hasta el siglo XXI, que son las salomas.

La saloma es un canto que usaban los marinos españoles para el trabajo de las velas. Sin embargo con el tiempo, esta manifestación que traspasó el umbral del tiempo y se quedó hasta el día de hoy, se quedó en el trabajo de los campesinos a través de el arado.

Los campesinos les cantaban a sus animales y era la única forma con estas melopeas de hacer tirar a los animales junto con la picana.

La saloma es una corta melodía, como le digo de origen hispano, y que nos habla esta melopea de su origen y su relación en este caso del labrador con los animales.

¿Cómo lo hace? Justamente el va a creando, cada vez que el necesita clavar la uña en la tierra, cada vez que clava la uña en la tierra, el necesita cantar al animal y establecer un diálogo con el animal que lo hace tener esa presencia importante, en un espacio que es absolutamente complejo, delicado, por la relación del hombre con el medio.

Esa relación tan profunda del hombre con la tierra, y que lo hace mantener un cuidado con el medio ambiente, un cuidado con los otros, una relación de horizontalidad que nosotros hemos perdido, que se establece justamente en estas comunidades campesinas.

Con fiestas tan importantes como el queñún, los arados, el medán o las mingas, establecían justamente esta relación de horizontalidad con la sociedad campesina, y en esos espacios es cuando se mantenían profundamente todas estas formas musicales y coreográficas.

En estas formas musicales y coreográficas venidas de España en la primera generación de músicas y danzas, y una segunda generación de músicas y danzas traídas desde Lima en el período del Virreynato del Perú, el comercio con el Perú era directo de Lima a Chiloé, en eso venían muchas danzas.

Entre ellas llegaron la zamba resbalosa, la zamba, el abuelito, el ziquimiriqui, etc. Danzas que nosotros ya no alcanzamos a conocer y que solamente quedó el vestigio de alguna de ellas y otras que algunos tuvimos la suerte de vivenciar como fue la zamba resbalosa.

De ese período surgen también las influencias del mundo de la Argentina, las danzas venidas con el Ejército Libertador de San Martín.

Entonces tenemos tres grandes corrientes y una cuarta que sería la propia de los pueblos indígenas de la región, huilliches, chonos, que también plantean una cosmovisión absolutamente distinta a la cosmovisión traída por el europeo que se fusiona y establece una cultura nueva. Aunque el mundo mapuche o el mundo huilliche, mantiene su cosmogonía intacta.

De esas danzas venidas de Argentina hay cuatro que son tremendamente importantes traídas por el Ejército de San Martín ellas son: El pericón o pericona, la sanjuriana, el cuándo y el cielito.

Esas cuatro danzas venidas desde Argentina junto con San Martín a través de dos batallones importantes que son el batallón número 11 y el batallón número 8 pero que es el 7, son batallones musicales, las bandas eran compuestas fundamentalmente por negros.

Negros esclavos que los dueños de la tierra de la Argentina y de Chile, proporcionaron sus esclavos para formar estas bandas y no solamente ellos, sino que también conformar este enorme regimiento de negros, mulatos y blancos, que venían de Argentina, en la lucha por la libertad de Chile. Alrededor de 1200 a 1500 negros participaron en esta travesía.

Y estas cuatro danzas tienen esa característica desde el punto de vista de la música, que reflejan la sociedad correspondiente a la época de la plata colonial en Uruguay y en Argentina.

Ellas son de origen europeo como el caso del cielito y el pericón, que llegando a Chile se desarrollan fuertemente y se expanden hasta Chiloé, quedando vigente en muchas comunidades, de las cuales yo pude encontrar en tres comunidades la danza absolutamente bailada en forma natural: en la comunidad de Calen de la Isla Grande, en la comunidad de Cucao, al interior de la isla en lo que hoy día se llama el Parque Nacional Cucao y en las Islas Chauques.

La pericona fue la danza más importante que yo diría hoy día, en este bicentenario representa fielmente al mundo de Chiloé. Es la danza más fuerte junto con la cueca que se ha mantenido vigente y que tiene una relación maravillosa con su identidad.

Y me quiero detener en la pericona porque tiene esta característica de la contra-danza europea, y que podría aventurar una provocación decir que, el hecho que bailen 4 y establecer este diálogo con la cosmovisión indígena, me parece a mí que tiene una, que podría tener una mirada que tiene un sentido de continuidad en el tiempo realmente increíble.

Hay una figura que es el sinfín, que está establecido entre los hombres cuando rodean las mujeres y eso también, los 4 representarían los 4 puntos del universo. Eso conversándolo incluso con algunos miembros de comunidades al interior de Quellón. Comunidades indígenas.

Después en el caso del cuándo, que es una danza que desaparece pero que también llega a Chiloé, la sajuriana que también desaparece por ahí por la década de los 50, sin embargo encontramos vestigios de ella. Y la zamba que estuvo vigente hasta la década del 60 en la Región de Cucao.

Yo diría que esas son las cuatro danzas más importantes del Centenario que no llegan al Bicentenario y que hoy día podríamos decir que tienen la identidad no solamente de Chiloé, sino de todo Chile ya. De esta chilenidad que surge en el valle central y se expande hasta Magallanes, hoy día donde los chilotes aún en sus fiestas populares bailan la pericona y la cueca en una forma mucho más auténtica y fuerte que los hace tener esa relación con la tierra ausente.

Es muy complicado, porque yo estoy viendo la hora. Me dieron 30 minutos para hablar, es tremendamente complicado porque esto tiene otra dinámica entonces hablar del centenario es…son muchas horas, mucho tiempo.

Pero lo que yo quería mencionar solamente, son justamente algunos hitos y estos hitos importantes están en relación a la formación de la identidad del pueblo de Chiloé, del pueblo chilote; la presencia del mundo hispano; la anexión al territorio chileno; la expulsión de los jesuitas que dejaron una impronta de la religiosidad muy fuerte, de una organización social fuertes desde el punto de vista de la religión; las danzas que corresponden a ese período de la influencia española por una lado, la influencia del Perú con el comercio que tenía con España, digamos la corona con Lima, y la influencia de Argentina con el Ejército Libertador. Yo diría que fueron los hitos más importantes.

Y dentro del Bicentenario, destacar profundamente el reconocimiento a la religiosidad popular a través de los artesanos más bien de Chiloé, que mantuvieron y crearon estas maravillosas iglesias que hoy en día son patrimonio de la humanidad.

Y reconocer con ello también en este Bicentenario, la preocupación que ha existido en el mundo académico por relevar el conocimiento de esta cultura tradicional a un plano mucho más universal.

En este relevamiento de esta cultura, no puedo dejar de mencionar a destacados investigadores y no solamente en el imaginario que está en ustedes como Violeta Parra y Margot Loyola o Héctor Pavez, sino que hay una infinidad de otros investigadores que han hecho de este universo, de esta cultura, una identidad que a nosotros realmente nos cuesta mucho reconocer, porque la tenemos encima, la tenemos ahí mismo.

Estudiosos como Schazenberg, hoy día siglo XXI a Reinaldo Cárdenas, que es un hombre que está escribiendo continuamente, que está investigando y que el ha ido sumando, no solamente en el plano de la literatura sino que en el plano también del cine o del video.

Nombrar el Archivo de Música y Cultura Tradicional de Chiloé. Está habilitado y que ustedes pueden visitarlo y nombrar a una infinidad de otros autores, intérpretes, de músicos locales, que han hecho de esta cultura algo propio.

En lo musical por ejemplo, durante muchos años, la identidad del grupo Millaray, que es de la década de los 50, cuando en los primeros años Héctor Pavez hizo estos estudios, estas recogidas de información, en el 57 por ahí con Gabriela Pizarro, en los 60’s donde yo me sumo a este trabajo de terreno; a Margot, a Violeta. A Juan Pérez Ortega de Valparaíso que es uno de los estudiosos de Chiloé, también importante.

Y los profesores, infaltables profesores que están siempre formando grupos en sus escuelas, las agrupaciones regionales. Ellos han mantenido vivo justamente esta identidad, ellos han mantenido vivo y han permitido que esta relación de horizontalidad se mantenga presente y no se olvide.

No olvidemos que tradición, proveniente del trajere, de lo que viene hacia atrás, no es un elemento estático, no es un elemento que se queda en el tiempo y se queda como un objeto de museo. Sino que la tradición es algo que se debe renovar continuamente.

Y en ese plano, los conjuntos folklóricos deberían también pensar en ello, recuperando, renovando, su forma de representar. Establecer una relación mucho más fuerte con otras identidades, con otras especialidades, haciendo asociaciones que permitan justamente mantener fuerte esta identidad.

Como ya estoy en la hora, me queda poco. Yo quisiera mostrarles un trabajo que hicimos con un destacado director de cine que se llama Rodrigo Goncalvez. El vivió muchos años en Mozambique e hizo un cine bastante importante en lo gráfico en Mozambique y en una ocasión en que el me pide, me dice:

-Porqué no me acompañas a buscar barcos hundidos-.

-¿Adónde?-.

- Vamos a Chiloé-.

En un verano. Yo le digo, perfecto, vamos a buscar barcos hundidos. Porque a él le interesaba hacer una película por otro camino en el que debiera existir un barco hundido o a punto de hundirse. Vámonos a Chiloé.

Y junto con irnos a Chiloé a buscar ese barco hundido que nunca lo encontramos, me pidió que fuéramos al sector en el que había nacido Francisco Coloane, donde hoy día hay una exposición acabada.

Francisco Coloane era un hombre maravilloso, que justamente fue uno de los primeros que uno conoció en su niñez en el caso mío o en la literatura, no es cierto?, que nos introduce en ese universo de Magallanes y de Chiloé también. Él, hombre de Chiloé.

Y fuimos a buscar su casa. Obviamente la casa de él no existe. Pero encontramos muchos Coloane en ese poblado, en ese villorrio y bueno, eran todos parientes.

Había muchos Franciscos Coloanes también. Todos parientes.

Entonces yo le pedí como no encontramos el barco, porqué no pasamos por el mismo contorno de la Isla y viajamos hasta Castro, nos devolvemos y pasamos a Calen. Y qué es lo que es Calen.

Calen es un pequeño poblado que está cerca de Tenaún, la vuelta, la curva de Tenaún, camino a Dalcahue.

Pasamos a ver a Canahue y le hicimos una entrevista, conversamos con él, tuvimos la suerte de experienciar algunas situaciones sociales de las cuales participamos y salió este maravilloso documento, que es un testimonio de este hombre maravilloso, que es un músico del siglo XX que trae la tradición del siglo XIX. Un hombre realmente del Bicentenario y que en el siglo XXI se negaba a dejar su música y su arte pero que finalmente la muerte se lo llevó.

Entonces este es un homenaje a Canahue de Calen. Y yo quiero compartirlo con ustedes. Porque me parece que es realmente interesante.

Dice (lee la parte de atrás de la caja del DVD en el que viene el documental:

Canahue, padre de cantores y bailarines populares de Chiloé, representa una tradición sostenida en el tiempo, de aquéllos provenientes de otras épocas a hacerse presentes en el cotidiano del siglo XXI.

La seguridad y fortaleza del conocimiento heredado, entregado y aprendido, lo hacen figurar en un universo de la cultura tradicional y popular, como un verdadero ícono de la música junto a todos aquellos cantores y bailarines depositarios y continuadores de la identidad local.

El reencuentro entre el alumno y el maestro, hacen de este testimonio conversado un verdadero canto de su tránsito por el tiempo.

Sus palabras reflejan la sabiduría y sencillez de un hombre de pueblo, que no quiere que su tradición desaparezca y que nos habla de la condición de padre, para aquéllos que creen en la diversidad cultural, la historia musical de Chiloé.

La historia musical de Chiloé lo tendrá entre uno de sus hijos predilectos y conservadores del patrimonio de periconas, pavos, chocolates y cuecas.

Salud querido Canahue.”

Este homenaje entonces, afortunadamente tenemos presente acá al Director de la película que es Rodrigo Goncalvez quien quiso estar presente para entregársela también a ustedes.

Nos vemos, muchas gracias.







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